sábado, 3 de septiembre de 2016

Gik Blue

El vino azul que da la vuelta al mundo.


Encontramos a los creadores de este «vino blasfemo» -como lo llaman sus detractores- en su centro de operaciones en Portugalete (Vizcaya). Tienen una oficina de 80 metros cuadrados donde el mayor espacio lo ocupan las guitarras eléctricas y la batería. 

La primera pregunta que hay que hacerles es clara: ¿Qué ha llevado a dos ingenieros, dos expertos en administración de empresas, un diseñador y un dj a crear un vino azul?

«Por eso lo hicimos, porque no tenemos nada que ver con el vino. Ni si quiera nos gusta. Hace dos años nos sentamos y buscamos un sector tradicional, en el que hiciese falta una vuelta de tuerca, y que nos apeteciese liarla. Cogimos el vino porque es la bebida que representa la sangre de Cristo, es muy de nuestra tierra y lleva muchos siglos sin cambiar. Y puestos a blasfemar, convertirlo en azul era lo más divertido que podíamos hacer», cuentan los chicos.

Su proyecto empezó en un programa de emprendedores en la Universidad del País Vasco, que les facilitó los medios para llevar a cabo su «locura vanguardista», como la definen ellos.

Sus comienzos fueron en verano y a los pocos días ya tenían cientos de encargos en la web. No pusieron ninguna norma a su vino, con qué plato tomarlo o en qué tipo de vaso. «Como si quieres beberlo en uno de plástico, que te va a saber igual.Lo único que recomendamos es beberlo fresquito», dice Aritz. «Nuestros clientes son jóvenes de 18 a 90 años», bromea. El 52% son hombres y las ciudades que más lo demandan son Madrid y Valencia.

Lo que más les ha costado es el tono azul. «Con ayuda de unos químicos de la Universidad, descubrimos que la piel de la uva tinta tiene un pigmento orgánico que se llama antocianina y que es azul. Lo añadimos sobre una base de vino blanco y tinto, consiguiendo que el color fuese más azulado. Luego usamos otro componente que se llama indigotina, que le dio más intensidad al azul», explican los chavales.






En cuanto al sabor, tenían claro el concepto de bebida que querían hacer. Un vino que no supiese a vino. «Teníamos que hacer todo lo contrario a lo que estaba haciendo la industria. El vino siempre se ha caracterizado por ser un producto difícil de beber, muchas veces se necesita un paladar curtido para apreciarlo. Pensamos que las nuevas generaciones prefieren más los refrescos o cócteles que son mucho más fáciles desde el primer trago. Por eso hemos hecho un vino dulce, fresco y muy suave».

Su «vino blasfemo» tiene 11,5 grados de alcohol y sale de las bodegas del Bierzo (León). Su color cada vez atrae a más clientes que a través de un clic se hacen con él. Todo empezó con la idea de unos chavales que querían liarla. Una locura, pensaban sus padres al principio. Bendita locura azul.


Vendimia 2016