Vino caliente para subir las temperaturas invernales.
París ha hecho suya la receta del 'vin chaud' o vino caliente, una especie de sangría para calentar motores tan deliciosa como efectiva para entrar en calor.
A la canela, especiado, con naranja o al estilo sangría, el vino caliente se convierte en el mejor antídoto contra el inverno en París.
La mezcla puede ahuyentar a muchos: canela, especias, unas rodajas de naranja y vino. Y éste no a la temperatura que recomiendan los enólogos sino unos cuantos grados por encima, bien templado. Para recargar la batería corporal en una ciudad fría y en la que llueve un día de cada tres París hizo suya la receta del vin chaud o vino caliente. Una especie de sangría para calentar motores tan deliciosa como efectiva.
En la urbe que se disputa con Italia el podio de los mejores caldos, a la hora de hablar de vino caliente la competencia está al otro lado de Rin. "Se trata de una tradición que viene de Alsacia, justo en la frontera. Aunque realmente la hemos importado de Alemania", confiesa Sebastien, responsable de la brasserie Cyrano. En este establecimiento se degusta uno de los mejores vinos calientes de París. Su maestro explica el proceso de elaboración: primero se vierte el vino tinto sobre una tinaja, después se le añade el azúcar, la canela y algunas especias como clavo o nuez moscada. También se le puede añadir rodajas de naranja.
"Hay que dejar macerar el caldo unas horas para que coja sabor y es importante que el vino no hierva, para que no se evapore el alcohol", detalla Sebastien. Una vez mezclados los ingredientes se mete el brebaje en una olla, donde se mantiene caliente. Simple en apariencia, en esta receta cada maestrillo tiene su truco. "Yo meto clavos en las rodajas de naranja, aunque no demasiados porque da mucho sabor", advierte el francés.