Hace unos días durante una visita, me preguntaron si prefiero el sistema de añadas o el de criaderas y soleras?.
Realmente, que prefiero la reproductividad y la homogeneidad del sistema dinámico o la singularidad y la complejidad del sistema estático.
El marco, aunque es archiconocido por ser pionero y enseñar a la enología dicho sistema de clases entre otras cosas, si tiramos de archivos siempre fue trabajado en una sistema señero como es el de las añadas, si! esas que tanto furor causan actualmente entre los winelovers.
Ambas son compatibles, es más son un nexo de cohesión dichos sistemas, que generan más vinodiversidad y por lo tanto más interés. Por un lado las soleras y criaderas que te llevan a conocer el ADN de todas y cada una de las vasijas, para saber comprenderlas, entenderlas, razonarlas y llevarlas al culmen durante las diferentes mezclas. Donde tu controlas el camino y el recorrido hacía donde quieres ir, la línea a seguir de cada una de tus referencias. Nada fácil en!.
Por otro lado, la máxima expresión del año agrícola, el reflejo y espejo de este, la tipicidad y la singularidad en estado puro, donde no te deja indiferente pues no sabes que camino van a coger cada una de las vasijas, no puedes interactuar con ellas, simplemente reflexionar, esperar, ser paciente y dejar pasar el tiempo. A lo más reagrupar según intuiciones y sensaciones. Tampoco nada fácil!
Mucho que aprender con estos dos sistemas.
Y vosotros cuál preferís?.